Notas una corriente fría cerca de la ventana, la cortina se mueve aunque todo esté cerrado o escuchas un ligero silbido cuando sopla el viento. En principio, una ventana cerrada debería actuar como una barrera frente al exterior, pero existen diferentes fallos que pueden permitir el paso del aire.
Cuando entra aire por una ventana cerrada, el problema puede estar en las juntas, los herrajes, el cajón de la persiana, el sellado entre el marco y la pared o incluso en una instalación deficiente. En algunos casos basta con realizar un ajuste o cambiar un burlete. En otros, la pérdida de estanqueidad indica que la ventana ya no ofrece el nivel de aislamiento necesario.
A continuación, explicamos cómo identificar el origen de las corrientes de aire, qué soluciones puedes aplicar y cuándo merece la pena reparar o sustituir la ventana.
¿Es normal que entre aire por una ventana cerrada?
No debería entrar una corriente de aire perceptible cuando una ventana está correctamente cerrada. Una carpintería en buen estado debe limitar las infiltraciones de aire mediante el contacto entre la hoja, el marco, las juntas y los puntos de cierre.
Esto no significa que una vivienda tenga que ser completamente hermética. La ventilación sigue siendo necesaria para renovar el aire interior y controlar la humedad, pero debe realizarse de forma controlada, abriendo las ventanas o mediante sistemas de ventilación específicos.
El problema aparece cuando el aire entra de forma involuntaria por pequeñas rendijas o puntos mal sellados. Además de generar incomodidad, estas infiltraciones pueden provocar:
- Sensación de frío cerca de las ventanas.
- Pérdida de calefacción en invierno.
- Entrada de aire caliente en verano.
- Mayor esfuerzo del sistema de climatización.
- Entrada de polvo, olores o humedad.
- Silbidos y vibraciones cuando hace viento.
- Diferencias de temperatura dentro de una misma estancia.
Por tanto, si notas que entra aire por una ventana cerrada, conviene localizar exactamente por dónde se produce la fuga antes de aplicar una solución.
Principales causas por las que entra aire por una ventana cerrada
No todas las corrientes tienen el mismo origen. El aire puede atravesar las juntas móviles de la ventana, entrar alrededor del marco o filtrarse a través del cajón de la persiana.
Burletes o juntas deterioradas
Las juntas de estanqueidad son los perfiles flexibles que recorren el perímetro de muchas ventanas. Al cerrar la hoja, estas juntas se comprimen y ayudan a reducir el paso del aire.
Con el tiempo pueden:
- Endurecerse.
- Agrietarse.
- Deformarse.
- Perder elasticidad.
- Separarse del perfil.
- Permanecer aplastadas y dejar de recuperar su forma.
Cuando el burlete o la junta ya no hace contacto de manera uniforme, se crean pequeños espacios por los que entra aire.
Este problema suele detectarse porque la corriente se concentra en uno de los laterales de la hoja o porque se ven tramos de goma deteriorados.
Herrajes desajustados
Los herrajes son los mecanismos que permiten abrir, cerrar y bloquear la ventana. En una ventana abatible u oscilobatiente, los puntos de cierre deben ejercer una presión uniforme para que la hoja se apoye correctamente sobre las juntas.
Con el uso, el peso de la hoja o los cambios de temperatura, la ventana puede perder parte de su ajuste. Entonces aparecen síntomas como:
- La manilla está demasiado floja o demasiado dura.
- La hoja roza al abrir o cerrar.
- Una esquina queda más separada del marco.
- La ventana necesita empujarse para cerrar.
- Entra aire por un lateral concreto.
En estos casos, añadir un burlete adhesivo sin revisar el mecanismo puede empeorar el cierre. Lo adecuado es comprobar primero la regulación de los herrajes.
Hoja descolgada o mal alineada
Una hoja ligeramente descolgada puede parecer cerrada, pero no ejercer la misma presión en todo el perímetro.
Esto ocurre con mayor frecuencia en ventanas grandes o pesadas, especialmente cuando no se han revisado durante años. Si la hoja no está bien alineada, el aire suele entrar por la parte superior o por una de las esquinas.
También puede observarse que:
- La hoja golpea el marco.
- La manilla no gira con suavidad.
- El cierre requiere fuerza.
- La separación entre hoja y marco no es uniforme.
La solución puede pasar por reajustar la hoja, revisar las bisagras o sustituir alguna pieza del herraje.
Sellado deficiente entre el marco y la pared
A veces la ventana cierra correctamente, pero el aire no entra entre la hoja y el marco, sino por el encuentro entre la carpintería y la obra.
Durante la instalación, el espacio entre el marco y la pared debe quedar correctamente aislado y sellado. Si este trabajo se ha realizado de forma incompleta o el material se ha deteriorado, pueden aparecer infiltraciones alrededor del perímetro.
Este problema suele confundirse con una junta defectuosa. Sin embargo, hay una diferencia importante:
- Si el aire entra por la unión móvil, el origen puede estar en las juntas o los herrajes.
- Si entra por el contorno exterior o interior del marco, probablemente existe un fallo en el sellado de instalación.
Cubrir la zona con silicona visible puede mejorar el acabado superficial, pero no siempre resuelve un hueco interno mal aislado.
Cajón de persiana poco aislado
El cajón de persiana es uno de los puntos más sensibles del cerramiento. Aunque la ventana sea nueva, un cajón antiguo o mal sellado puede permitir la entrada de aire.
Las fugas pueden producirse por:
- La tapa de registro.
- Los laterales del cajón.
- El paso de la cinta.
- La unión con la ventana.
- Los huecos internos sin aislamiento.
- Las guías de la persiana.
Si la corriente se nota principalmente en la parte superior de la ventana, conviene revisar el cajón antes de responsabilizar a la propia carpintería.
Ventana corredera con baja estanqueidad
Las ventanas correderas tradicionales funcionan mediante hojas que se desplazan por una guía. Para permitir ese movimiento, suelen emplear burletes de cepillo y sistemas de contacto diferentes a los de una ventana practicable.
Con el paso del tiempo, los cepillos pueden desgastarse, acumular suciedad o perder densidad. También pueden aparecer holguras entre las hojas y las guías.
Por su propio sistema de apertura, una corredera convencional suele ofrecer menos presión de cierre que una ventana abatible u oscilobatiente. Esto no significa que todas las correderas aíslen mal, pero sí que deben contar con un diseño y un sellado adecuados.
Perfil deformado o ventana envejecida
Los materiales de baja calidad, el uso prolongado, una exposición intensa al sol o una instalación incorrecta pueden provocar deformaciones.
Cuando el perfil o la hoja han perdido su geometría original, es difícil conseguir un contacto uniforme, incluso sustituyendo las juntas. En esos casos, la corriente de aire es solo uno de los síntomas de un problema más amplio.
También pueden aparecer:
- Condensación frecuente.
- Dificultad para abrir y cerrar.
- Entrada de agua.
- Ruido exterior excesivo.
- Vibraciones.
- Pérdidas térmicas generalizadas.
¿Cómo saber por dónde entra el aire de la ventana?
Antes de cambiar juntas o aplicar selladores, es importante localizar el punto exacto de la fuga.
Comprueba el perímetro con la mano
En un día con viento, pasa lentamente la mano alrededor de la hoja, el marco y el cajón de persiana.
Hazlo sin tocar directamente la superficie para detectar mejor los cambios de temperatura o las pequeñas corrientes.
Presta especial atención a:
- Las esquinas.
- La zona de la manilla.
- Las bisagras.
- El encuentro entre dos hojas.
- La parte inferior.
- El perímetro del marco.
Utiliza una hoja de papel
Coloca una hoja de papel entre la ventana y el marco y cierra la hoja.
Después, intenta retirar el papel:
- Si ofrece resistencia, existe presión de cierre.
- Si sale con demasiada facilidad, puede haber falta de ajuste.
- Si el resultado cambia según la zona, la presión no es uniforme.
Esta prueba resulta especialmente útil en ventanas abatibles y oscilobatientes.
Observa las juntas
Revisa visualmente el estado de las gomas o burletes.
Una junta debería mantenerse flexible, continua y correctamente colocada. Conviene sustituirla si presenta:
- Grietas.
- Cortes.
- Zonas aplastadas.
- Tramos despegados.
- Endurecimiento.
- Deformaciones permanentes.
No es recomendable colocar un burlete adhesivo directamente encima de una junta deteriorada. Lo correcto es identificar la pieza compatible y sustituirla.
Revisa el marco y el cajón de persiana
Si no detectas aire en la unión entre la hoja y el marco, comprueba el contorno de la ventana y la parte superior.
Una corriente procedente del cajón de persiana puede desplazarse por el interior y dar la impresión de que entra por otro punto.
Tampoco es aconsejable utilizar velas, encendedores o llamas para localizar fugas, ya que pueden provocar accidentes cerca de cortinas, selladores o materiales inflamables.
Soluciones cuando entra aire por una ventana cerrada
La solución dependerá del origen y del estado general del cerramiento. No siempre es necesario sustituir la ventana completa, pero tampoco todos los problemas se resuelven colocando una cinta adhesiva.
Cambiar las juntas o burletes deteriorados
Cuando el problema está claramente localizado en una junta envejecida, sustituirla puede recuperar la presión de cierre.
Para hacerlo correctamente:
- Identifica el tipo de ventana.
- Comprueba la forma y las medidas de la junta.
- Retira la goma deteriorada sin dañar el perfil.
- Limpia el canal.
- Instala una junta compatible.
- Comprueba que la hoja cierre sin forzar la manilla.
En ventanas de PVC modernas, es preferible utilizar la junta recomendada para ese sistema, en lugar de añadir un burlete genérico.
Ajustar los herrajes
Si la hoja está desalineada o no presiona correctamente, un profesional puede regular los puntos de cierre, las bisagras o la posición de la hoja.
Este ajuste puede resolver:
- Corrientes localizadas.
- Rozamientos.
- Cierres duros.
- Silbidos.
- Holguras entre hoja y marco.
Forzar la manilla o añadir un burlete excesivamente grueso puede dañar el mecanismo.
Reparar el sellado del marco
Cuando el aire entra por el encuentro con la pared, es necesario revisar el sellado perimetral.
Una reparación adecuada puede requerir:
- Retirar materiales deteriorados.
- Rellenar correctamente los huecos.
- Aplicar aislamiento.
- Sellar el encuentro interior y exterior.
- Revisar los remates.
La intervención debe solucionar la fuga desde su origen, no limitarse a cubrirla de forma superficial.
Mejorar el aislamiento del cajón de persiana
Si la corriente procede de la parte superior, puede ser necesario:
- Ajustar la tapa de registro.
- Sellar pequeñas juntas.
- Mejorar el aislamiento interior del cajón.
- Revisar el paso de la cinta.
- Comprobar la unión con el marco.
- Sustituir el cajón si está muy deteriorado.
El cajón debe seguir siendo accesible para mantenimiento y permitir el funcionamiento correcto de la persiana.
Sustituir los burletes de una ventana corredera
En las ventanas correderas, los cepillos y juntas pueden desgastarse con el roce.
Su sustitución debe respetar el movimiento de las hojas. Un burlete demasiado grueso puede aumentar la fricción y dificultar el deslizamiento.
También conviene limpiar las guías, retirar suciedad acumulada y comprobar el estado de los cierres.
Sustituir la ventana cuando ya no ofrece un buen aislamiento
Cambiar juntas o regular herrajes tiene sentido cuando el conjunto todavía está en buen estado. Sin embargo, puede resultar insuficiente si existen deformaciones, deterioro general o bajas prestaciones.
Valorar una ventana nueva puede ser recomendable cuando:
- Las corrientes aparecen en varios puntos.
- El perfil está deformado.
- La hoja no puede ajustarse correctamente.
- Entra agua con lluvia.
- El vidrio ofrece poco aislamiento.
- El ruido atraviesa todo el cerramiento.
- El cajón de persiana está integrado en un sistema muy deficiente.
- La reparación sería temporal y recurrente.
- La ventana tiene un comportamiento térmico claramente insuficiente.
¿Sirve colocar un burlete para evitar las corrientes de aire?
Sí, pero solo cuando existe una pequeña holgura y la puerta o ventana se encuentra en buen estado.
Un burlete puede reducir la entrada de aire si:
- La rendija es pequeña y uniforme.
- La superficie permite una instalación correcta.
- La hoja no está deformada.
- Los herrajes funcionan bien.
- El problema no procede del marco o del cajón de persiana.
No debería utilizarse como solución principal cuando:
- La ventana necesita cerrarse con fuerza.
- La hoja está descolgada.
- Existe entrada de agua.
- El marco está mal instalado.
- El perfil está deformado.
- Hay un problema de aislamiento en toda la ventana.
En estos casos, el burlete puede ocultar temporalmente el síntoma sin corregir la causa.
¿Las corrientes de aire aumentan el consumo energético?
Las infiltraciones pueden dificultar el mantenimiento de una temperatura estable dentro de la vivienda.
En invierno, el aire frío que entra obliga al sistema de calefacción a compensar continuamente la pérdida de calor. En verano, las fugas permiten que entre aire caliente y que parte de la refrigeración salga al exterior.
El efecto dependerá de:
- La intensidad de la fuga.
- El número de ventanas afectadas.
- La diferencia de temperatura entre interior y exterior.
- El tiempo de uso de la climatización.
- El estado del resto de la envolvente.
- El tipo de vidrio y perfil.
Por eso, mejorar la estanqueidad puede aumentar el confort y ayudar a utilizar la climatización de forma más eficiente. No obstante, una vivienda también necesita una ventilación adecuada para evitar acumulación de humedad y deterioro de la calidad del aire.
Preguntas frecuentes sobre las corrientes de aire en las ventanas
¿Por qué entra aire si la ventana está completamente cerrada?
Normalmente, porque existe una pérdida de estanqueidad en las juntas, los herrajes, el marco o el cajón de persiana. La ventana puede parecer cerrada, pero no ejercer suficiente presión en todo el perímetro.
¿Cómo puedo saber si las gomas de la ventana están dañadas?
Comprueba si presentan grietas, zonas endurecidas, deformaciones o tramos separados del perfil. También puedes realizar la prueba de la hoja de papel para comprobar la presión de cierre.
¿Un burlete adhesivo sirve para cualquier ventana?
No. El burlete debe adaptarse al tamaño de la rendija y al tipo de apertura. En ventanas de PVC con juntas integradas, conviene utilizar repuestos compatibles y no superponer cintas genéricas.
¿Por qué silba la ventana cuando hace viento?
El silbido suele aparecer cuando el aire atraviesa una rendija estrecha. Puede deberse a una junta desgastada, falta de presión en el cierre, una hoja desajustada o una fuga en el cajón de persiana.
¿Se puede regular una ventana para que cierre con más presión?
En muchas ventanas abatibles y oscilobatientes es posible regular los herrajes. No obstante, el ajuste debe realizarse correctamente para evitar dañar las piezas o forzar la hoja.
¿Puede entrar aire por el cajón de la persiana?
Sí. La tapa de registro, el paso de la cinta, las uniones laterales o un interior sin aislamiento pueden generar corrientes, especialmente en cajones antiguos.
¿La silicona soluciona las corrientes de aire?
Puede servir para sellar determinados encuentros fijos, pero no debe aplicarse sobre juntas móviles, drenajes o mecanismos. Si existe un hueco interno o una instalación deficiente, un sellado superficial puede no ser suficiente.
¿Cuándo conviene cambiar la ventana?
Cuando el perfil está deformado, existen fallos recurrentes, entra agua, no es posible ajustar la hoja o las pérdidas térmicas y acústicas afectan al conjunto del cerramiento.